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La mujer que hoy decide

Por Ana Lucia Cepeda

 

El papel de la mujer en México ha cambiado enormemente en los últimos 50 años.  Ahora no sólo podemos aspirar a tener hijos y un hogar, sino pensar en ocupar un cargo importante en una empresa o bien obtener un puesto en la política.  Ya tenemos la opción de no dejar nuestra vida en su segundo plano, y podemos desarrollar diversos roles como el de profesionista y madre.

 

Sin embargo, el mundo laboral sigue dominado por el hombre, haciendo aún muy difícil el crecimiento profesional de la mujer.  La causa principal es la falta de apoyo en el tema de maternidad y horarios que beneficien a las mujeres. 6 de cada 10 dejan de trabajar cuando tienen a su primer hijo, y cuando tienen a su segundo esto aumenta a 8 de cada 10.  De cada 10 mujeres que entran a trabajar solo se quedan 2. (INEGI 2012). Seguimos trabajando bajo las mismas reglas obsoletas de la era tradicional. Por lo tanto, cómo podemos esperar que exista una igualdad de oportunidades y equidad de género en las empresas cuando el mismo sector privado empuja hacia fuera a las mujeres por falta de un sistema de soporte durante su etapa de maternidad. Lo curioso es que los años más productivos de una mujer son sus años más fértiles, creando un conflicto de intereses, ¿no creen?

 

Además, muchas mujeres no pueden ir a trabajar por la deficiencia que existe en el país de tener buenas guarderías en donde puedan dejar a sus hijos a costos accesibles.  Ya que muchas veces el sueldo que puedan llegar a ganar lo van a tener que invertir en el cuidado de los hijos, haciendo incoherente e irracional la decisión de trabajar por el alto costo que refleja. Por último no dejemos a un lado la causa que vivimos todavía en un país y continente machista en donde muchos hombres quieren que la mujer se quede en la casa.  Aquí solo aplica cuando la mujer quisiera trabajar pero el hombre no la deja, si la mujer no quiere trabajar y quiere dedicarse 100% a sus hijos , es otra historia.

 

La brecha de género laboral entre hombres y mujeres no ha disminuido en los últimos 10 años.  Hoy en día más mujeres que hombres se gradúan de carrera (53% vs 47%) y de posgrado (51% vs 49%).   Cada vez más mujeres forman parte de la Población Económicamente Activa, el 44%  son mujeres, y de ahí un 68% son madres.  Pero, ¿Qué pasa con los puestos de Alta Dirección?, éstos siguen siendo dominados por hombres, el 17% de los puestos gerenciales y directivos y el 2%  de Direcciones Generales son ocupados por una mujer.  Qué sucede con el 81% de las mujeres restantes, ¿Dónde quedan estas mujeres?  ¿Por qué no aprovechar la inversión en educación? Lo irónico recae en que el 14% de las mujeres en México que tienen la oportunidad de estudiar una licenciatura y el 2% de ellas un posgrado, muchas de las mismas tienen la oportunidad económica de no trabajar y evitarse el enfrentamiento al mundo de negocios de hombres.  La pregunta que aquí hago es ¿Cómo capitalizar la inversión en educación de mujeres en beneficio para las empresas?  (INEGI 2013)

 

La mujer todavía se enfrenta a diversas desigualdades en el ámbito laboral.  De acuerdo al INEGI 2013, las mujeres ganan de 16% a 35% menos que los hombres en un mismo puesto.  Las empresas  latinoamericanas a veces mienten esta estadística, sin embargo el hecho de siempre querer mantener todos los sueldos en secreto y bajo llave, es algo que difícilmente nos ayuda a creer que los sueldos son los mismos para hombres y mujeres en puestos similares.  Se dice que la mujer gana 75 centavos de cada dólar que gana el hombre.  Tenemos una gran área de oportunidad y un gran trabajo por hacer.

 

Todavía en algunos casos se escucha en las empresas que prefieren contratar a hombres por no tener que lidiar con las “complicaciones” de las mujeres, según ellos yéndose por la vía fácil.   En mi punto de vista es contratar talento mediocre, por no buscar el mejor talento en el mercado sin importar sus circunstancias personales.

 

Asimismo las mujeres casi siempre tenemos la última palabra cuando se trata de la influencia comercial del 80%  que tenemos sobre las decisiones de compra en el mercado en cualquier sector.  Me pregunto yo, ¿Por qué no querer tener a nuestras consumidoras en niveles ejecutivos en donde puedan comprendernos y que colaboremos a desarrollar las estrategias de mercado?

 

Para la mujer el trabajo no termina en la oficina, falta considerar las labores domésticas no remuneradas que la mujer tiene que hacer aparte de su trabajo.  El reporte “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016”, informa que en América Latina las mujeres dedican entre el doble, hasta cinco veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico no remunerado, lo que limita sus oportunidades educativas y laborales. Asimismo les deja menos tiempo para el descanso.  El informe destaca que México ha medido el valor económico de este trabajo el cual representa el 20% del Producto Interno Bruto. Debemos de migrar a una sociedad en donde el trabajo doméstico pueda ser compartido entre la pareja y que deje de ser catalogado como la responsabilidad de la mujer.  De no ser así, la equidad de género e igualdad de oportunidades será difícil de alcanzar.

 

Por último quisiera abordar el tema de el sentimiento de culpa ya que es algo que afecta a cualquier mujer creando un conflicto interno.  Si la mamá trabaja, se siente culpable por trabajar y no pasar tanto tiempo con sus hijos o estar presente en todo momento, y si no trabaja, siente culpabilidad por no aprovechar sus estudios y no sentirse productiva económicamente.

 

Yo las invito a que dejemos los remordimientos atrás, busquemos una pareja con la que podamos hacer equipo y vivamos nuestra vida como queramos y como más nos haga felices… ya sea aspirando a ser la siguiente CEO de una empresa de Fortune 500 y a la vez tener hijos, o ser una madre de tiempo completo, ninguna decisión es incorrecta, lo importante es que sea NUESTRA DECISIÓN.

 

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