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Una nota a mis compañeras que son mamás trabajadoras. Frente a un diagnóstico de cáncer terminal y cerca del final de mi vida… esto es lo que he aprendido.

By Rachel Huff

 

Rachel Huff murió el 11 de agosto del 2017, de una forma extremadamente rara de cáncer que a menudo comienza en los huesos llamada Sarcoma de Ewing. Ella estuvo casada por más de 20 años con su esposo, Forrest, y tuvo dos hijos: una hija, Andie, de 17, y Grant, de 12. Working Mother tuvo la suerte de contar con Rachel como bloguera, extrañaremos su optimismo ilimitado y su bondad, así como su determinación de inspirar a otros a través de su experiencia.

 

Me encanta ser mamá más que nada, es mi razón para vivir. Como padres, siempre estamos trabajando. Añadir un trabajo remunerado a nuestra vida, en mi opinión, aporta un compromiso adicional a medida que llego a lograr cada vez más.
Mi trabajo actual es en un campus universitario, donde me encanta ver a los estudiantes universitarios brillantes y comprometidos, y espero que yo pueda agregar algo a su vida.

 

Mi trabajo en casa de “mamá” es mucho más difícil ahora que me han dicho que tengo cáncer metastásico en mis huesos. Por un lado, quiero pasar todo mi tiempo con mis hijos (que tienen 12 y 17 años), y por otro lado, también necesitan vivir sus vidas. La gente, tratando de ayudar me dice, “Oh, ¿si gustas puedo llevar a los niños?” Como si de alguna manera yo necesitara un descanso sin ellos. Quiero gritar: “¡No! Quiero saborear sus rostros el mayor tiempo que pueda”. Y por supuesto, todavía van a la escuela y participan en un millón de actividades que no les quitaré. Realmente, lo único que quiero hacer es acurrucarme con ellos en la cama y decirles lo mucho que los amo. El pensamiento de que no estaré aquí para verlos graduarse de la universidad o casarse me hace sentir increíblemente triste. Apenas puedo permitirme pensar que nunca llegaré a ver a mis nietos… sólo escribir esto me provoca derramar lágrimas.

 

Así que aquí estoy, mis médicos dicen que me quedan de 6 a 18 meses. Nadie sabe realmente el futuro, y estamos haciendo todo lo posible para mantenerme todo el tiempo posible. Casi no parece real. Sin embargo, he visto los estudios que me han hecho, y sé lo que está por venir.

La gente me dice: “¿Por qué sigues trabajando?” Pero no entiendo que otra cosa creen que deba de estar haciendo. Mi familia no va a sentarse en casa conmigo cada minuto de cada día, los niños tienen escuela y mi marido tiene trabajo. Para ser honesta, sentarme en casa sola me deprime. Así que mi respuesta es: “¡Sí! Mientras pueda, me pondré a trabajar.

 

Actualmente mi vida la llevo día a día, cada día me despierto y mi cuerpo me dice si es un buen día o no. Un buen día significa que puedo salir de la cama sin ayuda y que mi dolor es tolerable y puedo vestirme.

Para un planificador, esta ha sido una curva de aprendizaje desafiante. ¿Puedo planear ese crucero en vacaciones? No, ya que no sé cómo estaremos económicamente y el potencial de malos gérmenes es alto. ¿Puedo asistir a la graduación de mi sobrino en mayo? Potencialmente, sí, si compro un boleto reembolsable y acepto sentarme en una silla de ruedas, ya que no tengo idea de cómo se sentirá mi cuerpo para ese momento.

 

Me encuentro tratando de organizar y controlar las cosas que puedo, como limpiar mi escritorio o mi armario. No estoy dando las cosas por hecho, me estoy deshaciendo de las cosas que he estado ahorrando para el futuro, artículos de revistas o ropa que no he usado en más de tres años. También estoy organizando mis archivos para que sea más fácil para alguien pasar por mis cosas. En realidad, debería haber hecho esto hace mucho tiempo. ¡Así que, gracias cáncer, por impulsarme a hacer esto!

Otra cosa que esta enfermedad ha hecho en mí, ha sido decir las cosas que siento, no digo que antes no lo hiciera, pero le digo a la gente que los amo mucho más de lo que les decía antes de que todo esto empezara. Cuando digo algo lo digo en serio, no dudo en decir un cumplido. Todo lo que tengo es este momento y no sé cuándo volveré a tener la oportunidad de expresar un sentimiento.

 

Entonces, te preguntarás ¿a dónde voy de aquí?,
Hablé con mi oncólogo y tuvimos una seria conversación sobre el futuro y lo que sigue para mí. Su mejor consejo fue: Vive tu vida.
Sí. Así de simple, pero para muchos de nosotros, es lo único que no estamos haciendo con nuestro precioso tiempo.
Muchos de nosotros estamos esperando que otra cosa suceda: cuando conseguiré ese trabajo, cómo hago más dinero, cuándo tendré más tiempo… Yo no tengo el lujo de decir esas cosas nunca más.

 

Para mí, es levantarme para hacer el desayuno a mi hija, llevar a mi hijo a la escuela e ir a trabajar. Continuaré haciendo esto hasta que no pueda hacerlo más, ser capaz de hacer estas cosas todos los días me da fuerza, me da un propósito.

Vivo cada día más y más ahora, aquellas actividades que antes daba por un hecho, ahora estoy muy agradecida de poder levantarme y hacerlas.

Mi futuro es completamente incierto y lo que mi doctor y yo platicamos fue acerca de cuándo sabré que el final está cerca. ¿Qué conversación debo de tener?, ¿Esto da miedo?
Sin embargo, estoy decidida a seguir avanzando poniendo un pie delante del otro. Y sí, estoy trabajando. Esas tareas que antes daba por hecho, ahora estoy tan agradecida de poder levantarme y hacerlas, y seguiré hasta que no pueda hacerlas más.

 

Mi consejo para ti no es que reserves ya ese safari africano o que hagas todo lo de tu lista de deseos, sino que tomes un minuto del día para deleitarte en él y en esas personas que son parte importante de tu vida.
Pero, cuando hagas la reservación de ese viaje, que sea la mejor, porque como me recuerdan constantemente mis doctores, nunca sabemos lo que está a la vuelta de la esquina.

 

Por lo pronto estaré aquí, tomando una taza de té y celebrando otro día que puedo estar con mi familia, sintiéndome apoyada por mis amigos y compañeros de trabajo, haciendo recuerdos, incluso los más pequeños, porque tal vez, si tengo suerte, mis hijos se acordarán de ellos.

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